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Cada gran ciudad tiene un símbolo
que la representa en la historia y el futuro. Para Berlín,
ciudad histórica por antonomasia, ese símbolo
inequívoco es la gran Puerta de Brandenburgo,
un pilar que desde hace siglos ha sido testigo de las
victorias y fracasos de esta magnífica ciudad.
Construida en el año 1788, era
una de las 18 puertas de la muralla
que protegía a Berlín en esa época.
Emplazada con magistral arquitectura, supo dominar por
sobre el resto de puertas y convertirse en un referente
que ha sobrevivido hasta nuestros días, incluso
en tiempos de turbulencias cuando Berlín fue
devastada al final de la Segunda Guerra Mundial.
La arquitectura de la puerta, perteneciente
al Neoclasicismo, deslumbra por su
asombroso parecido a los propileos de la acrópolis
de Atenas. De 25 metros de alto y 65 de ancho, la puerta
fue confeccionada por la valiosa arenisca, componiendo
la obra de arte al mejor estilo dórico. A su
vez, el arte en forma de esculpidos relieves representa
divinidades griegas que fueron confeccionadas por los
mejores artistas de la época.
La famosa Cuadriga
es la escultura que corona en lo más alto de
la puerta. De cobre macizo y de 5 metros de altura,
representa a la diosa de la Victoria que montando en
un fastuoso carruaje de cuatro caballos parece estar
llevando el honor de la victoria hacia la ciudad. La
importancia histórica de la cuadriga es notoria,
ya que en 1800 Napoleón I la
hizo desmantelar y llevar a Francia como símbolo
de su victoria. Luego fueron los nazis quienes la ultrajaron
y le sacaron la cruz de hierro y el águila
prusiana, para ser puestas nuevamente donde
pertenecían en el año 1990, luego de la
caída del muro.
Es importante resaltar el carácter
histórico que la puerta ha ejercido
sobre el pueblo berlinés durante toda su existencia.
Quizá el punto álgido de su relevancia
lo encontremos en aquel 1989, cuando se derribaba el
muro de Berlín y la ciudad entera utilizo como
monumento de festejo la gran Puerta
de Brandenburgo, lugar que sin dudas representa la victoria
del pueblo unido. Aquel día, la puerta, en donde
los alemanes bailaron durante toda la noche, se convirtió
en el símbolo de la superación de fronteras
entre el este y el oeste.
Tal es la importancia de la puerta,
que hoy en día su figura aparece en todas las
monedas de euros representando el orgullo nacional
por la superación, sobre todo, de los
problemas internos. Sobre todo a la noche, cuando sus
fastuosas columnas están iluminadas con una precisa
luz intensa, el paseo por la puerta puede llegar a ser
muy agradable. Según los habitantes de Berlín,
cada vez que uno se posa frente a la puerta se convierte
momentáneamente en un Berlinés más.
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