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Berlín es una ciudad que sorprende
por la diversidad de lugares y atracciones tan disimiles
unas de otras. En el caso de la naturaleza, Berlín
presume de ser una de las ciudades con más oferta
de parques y jardines destacan por
su belleza y cuidado. Muchos de ellos tienen su determinada
historia y algunos han podido sobrevivir a la devastación
de la Segunda Guerra Mundial. El recorrido
por una ciudad que mezcla lo moderno con lo antiguo,
sumándole el toque natural imprescindible, hacen
de esta ciudad-museo una de los más atractivos
destinos de Europa.
El comienzo de nuestro recorrido no
puede ser otro que el del Jardín Botánico
de Berlín, en Dahlem. Es uno
de los más grandes del planeta, con una impresionante
superficie de 43 hectáreas. Con más de
22.000 plantas en sus tierras que se organizan geográfica
y temáticamente. Posee innumerables invernaderos
que mantienen las plantas tropicales más peculiares
del mundo. Con colinas y elevaciones del terreno propiamente
de paisajes montañosos es realmente un goce visual
sin parangón.
En el hermoso barrio de Kreuzberg
se encuentra el Parque Victoria,
de aproximadamente 13 hectáreas de superficie.
Elevado en una montaña de 66 metros de altura,
el parque ofrece las mejores vistas de Berlín.
De relieves montañosos, el parque posee numerosas
cascadas y antiguos árboles, que se encuentran
en pequeños y bellos caminos que van siguiendo
el sinuoso ritmo de las cascadas. Dentro del parque
también encontrarán antiguas edificaciones,
que con sus respectivas historias fortalecen el encanto
de este parque.
Pero quizá el más sorprendente
e innovador de todos los parques berlineses sea el peculiar
Parque de los sentidos. Un maravilloso jardín
creado por la escuela de Bellas artes
para encontrar la paz y tranquilidad necesaria cuando
se necesita crear o distenderse. En este parque el visitante
encontrará piedras sonoras, laberintos,
teatro de setos y diferentes innovaciones que mezclan
la naturaleza con la técnica del hombre. Los
senderos del jardín están señalizados
con las diversas explicaciones pertinentes para poder
aprender la naturaleza que nos rodea. Se dividen por
sectores en los que el visitante podrá apreciar
la distinta flora a través de
los sentidos, sobre todo del tacto y el sonido.
El Volspark es quizá una de
las reliquias más importantes de Berlín.
Funcionando en la edad media como un gran abastecedor
de frutas y verduras para el pueblo, con los años
se convirtió en uno de los paseos más
agradables de la ciudad. Caminos plagados de las más
hermosas flores, otros escoltados por manzanos, dispones
sus 34 hectáreas de manera formidable.
Protegiendo el parque se encuentra la famosa pared ecológica,
que muestra las capas geológicas superiores del
centro de Europa, además de
mostrar más de 150 clases diferentes de rocas.
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