Entre 1695 y 1699, el arquitecto
Johan Nering construía el palacio
de Charlottenburg que le había sido encargado
por la esposa del príncipe Federico, Sophie
Charlott. De estilo barroco y muy
suntuoso, el palacio fue desde sus orígenes
motivo de admiración de todo aquél que
lo visitara. Sus numerosas habitaciones, las salas
con exposiciones de cuadros y el gran teatro interior
(donde se interpretaron obras de los más prestigiosos
dramaturgos de todas las épocas) son algunas
de las atracciones de su interior. Numerosas eventos
tuvieron lugar a través de los siglos en esta
fastuosa morada, incluso los avatares
de las Segunda Guerra Mundial, luego de la cual tuvo
que ser restaurado en gran parte. Uno de los puntos
más solicitados por todos los visitantes son
los majestuosos jardines del palacio.
También de estilo barroco, los jardines muestran
recorridos laberínticos, figuras geométricas
y diferentes casas. A menudo se presentan todo tipo
de eventos artísticos y culturales
con el jardín como telón de fondo. De
esta forma, los visitantes, sobre todo en verano,
asistirán a conciertos de música, obras
de teatro y festivales culturales. Los jardines
están abiertos al público de forma gratuita
y generalmente es usado por los vecinos como paseo
diario.